La pintura de tráfico o pintura vial es un recubrimiento de alta resistencia formulado especialmente para aplicarse sobre pavimentos de asfalto, concreto y adoquines. Su función principal es regular, canalizar el tránsito y delimitar zonas seguras tanto para vehículos como para peatones. A diferencia de las pinturas arquitectónicas convencionales, está diseñada para soportar condiciones extremas de desgaste mecánico, peso continuo y factores climáticos severos.